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junio 12, 2010

PROPÓSITO DE LA MÚSICA EN EL PLAN DE DIOS

DIOS QUIERE QUE LE EXALTEMOS CON MÚSICA?
Es tiempo de que los creyentes (y sobre todo, quienes sirven al Señor en este ministerio), dejen de ver la música como una simple "expresión de arte"; o como una "forma bonita y agradable” para alabar a Dios. Creo que ya es hora de despertar.
          La música, más allá de todo eso, es en realidad un poder; un poder enorme que el Señor constituyó y que es capaz de afectar, mover y cambiar el entorno natural e incluso, el espiritual.  
          Empecemos por definir el propósito de la música. ¿Se ha preguntado usted alguna vez cuál será?

1. PROPÓSITO INICIAL DE LA MÚSICA:
          Como mencioné en otros artículos, creo que:
En la música hay un propósito divino. Dios creó la música para alabanza y gloria de sí mismo. Ese es el propósito y razón de ser primordial de la música. Pienso que todos los demás usos de la música solo son añadiduras
          Inicialmente, Dios puso la música en manos, solamente, de los seres celestiales. En el principio de los principios, antes que existiese la humanidad, la tierra y el universo, pues los ángeles alababan a Dios en las alturas y él se gozaba en esa alabanza; porque, obviamente, ha sido siempre digno de ella.
“Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos.”
Salmos. 148:1-2
          Pienso que desde que Dios creó sus ejércitos celestiales, además de haberles dado hermosa voz, puso también en sus manos la forma de alabarle con música e instrumentos musicales. En distintos pasajes de las Sagradas Escrituras se mencionan, tanto el canto, como los instrumentos musicales utilizados en las alturas para adorar a Dios. Incluso, hasta el final de los tiempos, vemos que las criaturas celestes seguirán adorando y rindiendo homenaje al Rey de reyes y Señor de señores:
“Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.”
Apocalipsis 14:2-3
“Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria... en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos...”
Apocalipsis 15:2-3
          Desde muchísimo tiempo atrás (nadie podría saber cuánto), ese propósito de alabar y adorar a Dios fue cumplido en el cielo y aún se sigue cumpliendo en las alturas. Y la música ha sido, es y será utilizada eternamente para tal fin.



 2. CUÁNDO SE FALLÓ A ESE PROPÓSITO:
          Todo marchaba muy bien al respecto hasta que, como vimos en otro artículo, Lucifer, por su rebelión, fue arrojado del cielo y así perdió el privilegio que tenía de participar, junto con todos los ángeles, en la continua adoración a Dios. Arrastró a gran parte de los ángeles consigo y quedaron así condenados para siempre.
          No por ello a Dios le faltó un ejército celestial que le rindiese alabanza. La Palabra de Dios nos demuestra en varios pasajes que sus ángeles, arcángeles, querubines, serafines, los seres vivientes y toda la multitud de huestes celestiales siempre le han seguido alabando y adorando, tanto en el cielo como en la tierra.
“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”
Lucas. 2:13-14
“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”
Isaías 6:1-3
“Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”
Apocalipsis 4:8-11
“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglo. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.”
Apocalipsis 5:8-14
          Vemos así, en todos estos pasajes citados, que en el cielo mismo, por parte de las criaturas celestiales, siempre ha existido, existe y existirá una continua alabanza y adoración a Dios. Inclusive, en varios de estos versículos se nos menciona el canto y hasta ciertos instrumentos musicales como parte de esa permanente alabanza y adoración a Dios.



3. LA MÚSICA SIN DIOS:
          Aunque Satanás haya perdido el privilegio que tenía de alabar a Dios en el cielo, no olvidó sus conocimientos musicales y quizás, tampoco perdió sus habilidades para la música. Es más, conoce y domina la música mucho más que cualquier músico humano.
          Por eso, el diablo busca constantemente la manera de desviar y tergiversar el propósito divino de la música, la cual Dios mismo creó para la alabanza y gloria de su propio Nombre. El diablo (aprovechándose de la creatividad que Dios nos ha dado como don a los seres humanos, y utilizando sus conocimientos musicales), impulsa a la gente a hacer de la música el móvil para exaltar y adorar a todo cuanto sea posible; menos, al Dios mismo que la creó y que merece únicamente toda la gloria.
          Les inspira toda clase de música desviada y desvirtuada. Esta, lo único que hace, es traer o impulsar desaliento, tristeza, dolor; envidia, celos, venganza; vanidad, contiendas; blasfemias, idolatría y despertar todo tipo de pasiones desenfrenadas y, como última consecuencia, hasta la muerte; a través de adicciones, de la violencia, homicidios, suicidios, etc.
En toda manera que le sea posible el diablo engaña a las personas para que utilicen la música para el mal. Incluso, hasta para que le adoren a él mismo.
          Es por muchos, conocido el hecho de que existen actualmente cantantes en el mundo artístico internacional y secular que en sus canciones, ya sea abierta o encubiertamente, rinden adoración al mismo diablo. Esto lo logran encubiertamente, entre otras cosas, por medio de mensajes subliminales.
          Los mensajes subliminales son señales enviadas subrepticiamente al subconsciente, de manera tal que el receptor no se percata de ello. Poco a poco, por la repetición constante, esos mensajes pasan, del nivel del subconsciente, a ser luego aceptados por el consciente; en donde pueden llegar a traducirse finalmente en patrones de conducta destructivos.
          Esa clase de música que lleva mensajes subliminales, preparados cuidadosamente para que no se detecten claramente, no provienen del intelecto humano solamente, sino que son una directa “inspiración o iluminación” (si así pudiera llamarse) del mismo diablo, para acarrear maldición sobre todos los que se deleiten en escucharlos.



4. RESCATANDO EL PROPÓSITO DIVINO DE LA MÚSICA:
En realidad, millones y millones de personas en este mundo no se percatan de que el propósito primordial de la música es y debe ser el honrar a Dios. Tampoco se dan cuenta de que están usurpando lo que es de él, poniendo la música al servicio de cuanta otra cosa sea; menos, para darle gloria al Señor; que es la finalidad para lo cual la música fue creada. Pero cambiar esto depende de nosotros, los hijos de Dios.
          Cuando nuestro Dios creó al ser humano, nos concedió el privilegio de ser quienes le rindiésemos constantemente adoración y alabanza. Y esto, hoy (desde aquí en la tierra) y también cuando lleguemos al cielo, junto con sus ángeles, por toda la eternidad.
          El enemigo de nuestras almas sabe eso y además, envidia que tengamos el oficio del cual él fue despojado por su propia rebelión. Éste nunca fue imprescindible para Dios, pudiendo el Señor levantar quienes le diésemos gloria a él ahora y para siempre. Por eso es que el diablo trata de impedir a toda costa que el hombre cumpla ese propósito de exaltar a Dios. Además, no soporta que se le dé honra y gloria a Dios, en lugar de a él; pues recordemos que pretendió ser semejante a Dios y ser el objeto de toda esa alabanza y adoración.
          Fuimos creados para adorar a Dios. Pero él es tan hermoso y tan caballero que, aún así, no nos obliga; ni a que le amemos, ni a que le obedezcamos, ni a que le sirvamos; y tampoco nos obliga a que le alabemos. Lo que él quiere y anda buscando es una adoración voluntaria en espíritu y en verdad de parte de nosotros.
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”
Juan 4:23
“Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca…”
Salmos 119:108
          Por eso, cada vez que le rendimos gloria a Dios, de manera voluntaria y con gratitud, esto llena de gozo y deleite a nuestro Señor; así como también nos trae bendición a nosotros mismos.
          El diablo tiene engañada a la humanidad, entre muchas otras cosas, en cuanto al propósito de la música, desvirtuándolo. Pero, gracias al Señor, por los millones y millones de creyentes lavados por la sangre de Jesucristo alrededor del mundo, que sí le damos honor y gloria al Dios.
          Así, nos unimos desde ahora y por toda la eternidad a las voces de los millones y millones de seres celestiales que siempre y continuamente rinden honor y gloria al Señor. (Apocalipsis. 15, 16)
Y aunque gran parte de la humanidad no comprenda el enorme privilegio, que es el que Dios espere de ellos alabanza, nos toca a nosotros, sus hijos, agradecer y comprender ese gran privilegio y responsabilidad que el Señor ha depositado en nuestras manos. Y añadido a ello, nos toca a nosotros hacer que el propósito de nuestra música sea para alabanza y gloria de él.
          Para cerrar este artículo, me permito citar la letra de esa hermosa canción de Marcos Witt, ministro de la música, titulada “Yo quiero ser un adorador”. Esta canción expresa, en esencia, el hecho de que fuimos creados para adorar a Dios y que la música es uno de los medios que él mismo nos ha dado para hacerlo:
“Tú le diste al hombre un lenguaje muy bello.
Tú me diste la música para adorarte.
Estoy agradecido y quiero cantarte;
estoy agradecido y quiero adorarte.

Tú me hiciste con un propósito:
en tus planes estaba que yo te adorara.
Estoy agradecido y quiero cantarte;
estoy agradecido y quiero adorarte.

Yo quiero ser un adorador.
Yo quiero ser un adorador.
Contemplar la hermosura de tu santidad,
adorarte en espíritu y en verdad;
yo quiero ser, Señor, un adorador.

Mi gozo será habitar en tu presencia;
mi gozo será contemplar tu santidad.
Con júbilo vendré a ti y te cantaré;
con júbilo vendré a ti y te adoraré.”

4 Comentarios. ¿Dejas el tuyo? :

Angel dijo...

Algunos de nosotros y creó que muchos nacimos a la música no de alabanza sino de idolatría y este artículo enseña para que es la.música. alabado sea el señor Dios Jehová

Sylvia Sanchez dijo...

Entonces no se puede escuvhar ni una bdlla cancion d amor ni clmponer cakcilnes con menaajes bje os y positivos siempre que lo bagas con Actitue de servicio a Dioz y a oos das para un b
Buen proposito.

peter pan dijo...

Muy buen articulo el todopoderoso escoge a sus hijos antes de venir a rate mundo a ser probados el rey David due uno de sus escogidos pies el fue rey, profeta, musico quien Dios inspiro a escribir Los Salmos que son muy hermosos gracias por eso Dios alabado seas

Anónimo dijo...

Estaba buscando una respuesta que darle a mi pareja sobre la música y el porqué solo debía cantar canciones cristianas y Dios en este articulo me mostro la respuesta...la música fue echa para alabar y dar gloria al Señor...gracias...

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