Hoy es - ¡Este es el día que hizo el Señor!

abril 21, 2010

HONRAR A DIOS CON NUESTRAS ACCIONES

TODO LO QUE HACEMOS O DEJEMOS DE HACER TIENE SU EFECTO
Hemos analizado con anterioridad, en esta serie, las diversas formas a través de las cuales podemos renirle honor al Señor. Ya hemos visto cómo honrar a Dios con nuestras palabras, así como con nuestro corazón y nuestros pensamientos.
          Tal como podemos o no honrar al Señor con nuestras palabras, con nuestra mente y con nuestro corazón, pues igualmente todo lo que hagamos, nuestros hechos (ya sea por acción u omisión), pueden ser de testimonio, darle la gloria a Dios e inspirar a los demás a rendirle también gloria a él. Pero igualmente nuestras acciones pueden generar todo lo contrario. >>>

1. NUESTRA CONDUCTA PUEDE TRAERLE GLORIA A DIOS:
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Mateo 5:16
"para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo."
Filipenses 2:15
“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos,"
2 Pedro 2:12,15
“…Para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta…”
1 Pedro 3:1
          Vemos que lo que hagamos puede motivar a otros a alabar a Dios, si es que nuestra propia conducta es un reflejo de Jesús. Procuremos diariamente y en todo momento agradar siempre a Dios y, por ende, rendirle con ello alabanza, trayendo gloria y fama a su Nombre, a través de nuestras propias vidas.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
Colosenses 3:23
“Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”
Santiago 4:17
“..Sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.”
2 Timoteo 2:22



2. EL AGRADAR A DIOS EMPIEZA POR UN ACTO DE DECISIÓN:
          El llevar una vida agradable ante Dios empieza, primeramente, por un acto de decisión:
"Tus estatutos guardaré...Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí..Por el camino de tus mandamientos correré...Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad...Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente...Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tus palabras...Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado...Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus mandamientos...Juré y ratifiqué que guardaré tus justos juicios...Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos de continuo, hasta el fin...
Salmo 119:8,30,32,35,44,57,93,94,106,112
          De manera similar, pero opuesta, si decidimos no buscar ni cumplir la voluntad de Dios, y no andamos rectamente en nuestro diario caminar, entonces ello traerá un mal testimonio de lo que debe ser un creyente, un hijo o hija de Dios. En realidad un cristiano es un seguidor de Jesús y debe parecerse a su Señor en su conducta.
"...Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza."
1 Timoteo 4:12
"Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él."
1 Juan 2:3-6,29



3. NUESTRAS ACCIONES DEMUESTRAN NUESTRO AMOR O FALTA DE AMOR A DIOS:
El amor no es un sentimiento, sino que se compone de acciones. Las acciones, los hechos concretos son los que manifiestan y demuestran nuestro amor por alguien o por algo. De la misma forma, nuestro amor por Dios hemos de mostrárselo a él y también a los demás, precisamente, a través de nuestra conducta, de nuestras acciones, haciendo lo que a él le agrada y le complace. Por eso dijo el Señor Jesús.
"Si me amáis, guardad mis mandamientos."
Juan 14:15
          Y quien así hace (según vimos en los versículos de más arriba), el amor de Dios ha sido perfeccionado en esa persona.



4. HONRAR A DIOS EN LO QUE HACEMOS NOS TRAE BENDICIÓN:
          Guardar lo que Dios manda, cumplir sus mandamientos y su voluntad, todo elllo tiene su razón de ser. El Señor quiere que vivamos rectamente y que cumplamos su voluntad, no porque él quiera hacernos más difícil la vida; sino todo lo contrario: porque él sabe que eso para nuestro propio bien y quiere facilitarnos nuestro caminar. Es que hay promesa de bendición para todo aquel que procura vivir una vida en rectitud:
"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien."
Josué 1:8
          El verso anterior nos habla de hablar la palabra de Dios en todo tiempo ("nunca se apartará de tu boca") y repetirla, hasta que se nos grabe en el corazón. Igualmente, nos manda a meditar en los mandatos del Señor. Pero no solo se queda allí, sino que nos lleva a una acción: guardar y hacer según todo lo que Dios nos manda. Y si así hacemos es que entonces (y diría yo, solo entonces) nuestro camino prosperará.
          Es interesante notar que no se nos dice aquí que entonces "Dios hará prosperar nuestro camino". Más bien nos dice que entonces "nosotros haremos prosperar nuestro camino". En otras palabras, es en base a nuestra propia conducta (obedeciendo o no obedeciendo a Dios) que nosotros mismos determinaremos que nos vaya bien o mal en la vida.
          Es que es una realidad que siempre cosecharemos el fruto de nuestras propias obras:
"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna."
Gálatas 6:7-8
          Aferrarnos a la palabra de Dios en nuestro interior, queriendo agradarle a él, nos evita muchos sinsabores en esta vida y nos guarda de pecar contra el Señor. En efecto, una forma de guardarnos para Dios en nuestra conducta es atesorar su palabra, sus preceptos; es decir, lo que sabemos que él espera de nosotros.
"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti...En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos...De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra...De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira...Maravillosos son tus testimonios; por tanto, los ha guardado mi alma...
Salmo 119:11,15,101,104,105,129
          A más de esto, su palabra es un faro, una guía en nuestro diario andar:
"Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino...La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples."
Salmo 119:105,130
          Y el honrar al Señor con nuestros hechos, en nuestro diario andar, no ha de ser algo gravoso y dificultoso, sino que, al contrario, trae alegría a la vida de aquel que ama y conoce a Dios:
"Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos"
1 Juan5:3
"Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que de toda riqueza...Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras...Y me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado...(tu palabra) es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado...Cánticos fueron para mí tus estatutos...Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido...Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado...¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación...¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!  Más que la miel a mi boca...Sosténme, y seré salvo, y me regocijaré siempre en tus estatutos...Mi boca abrí y suspiré, porque deseaba tus mandamientos..."
Salmo 119:14,16,47,50,54,92,93,97,103,117,131



2 Comentarios. ¿Dejas el tuyo? :

Anónimo dijo...

Definitivamente el verdadero Cristiano es el que escucha y pone por obra la Maravillosa Palabra de Nuestro Señor Jesus. El Espíritu Santo nos ayude y nos fortalezca para presentarnos ante Dios como un obrero aprobado y segadores de vida Eterna. Ayudan e Señor eso nos llena de Bendición. Bendigo a todas las personas que participaron en la publicación de este tema. Honrrar a Dios con todo nuestro Ser.

Anónimo dijo...

Gloria a Dios!

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