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febrero 15, 2010

LOS MELANCÓLICOS - Los temperamentos humanos

TEMPERAMENTO MELANCÓLICO:
Es el más sentimental y emocional de todos los temperamentos. De allí su nombre. Si bien, los melancólicos tienen la cualidad de tener un gran corazón y ser sensibles a la voz de Dios y a las necesidades de los demás; igualmente esa misma gran sensibilidad puede ser su punto débil y puede convertirse en un arma de doble filo.
          Tienden a afectarse mucho anímicamente por las circunstancias que los rodean y por la forma en que los traten los demás, siendo fácil presa de la tristeza, las frustraciones y los complejos, así como bastante dependientes de las relaciones interpersonales.
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          Por ejemplo, un simple comentario en broma, sin ninguna mala intención, puede ser malinterpretado y tomado a pecho por el melancólico al punto de ofenderse seriamente y de sentirse lastimado.

Aunque este no es un temperamento por naturaleza extrovertido, a los melancólicos le gusta llevarse bien con los demás; lo cual los hace ser bastante sociables.
          Esto, gracias a su facilidad para congeniar con otros temperamentos y por su dulce carácter, lo cual los hace ser fácilmente aceptados por los demás. Aunque no se lanza a conocer gente, sino que deja que la gente venga a él.
Son muy comunicativos, expresivos, cariñosos, sencillos, sinceros y tienen facilidad para exteriorizar sus sentimientos; lo que los hace amigables y que se hagan querer muy fácilmente por los demás.
          Además, les gusta compartir, son muy cooperadores y se complacen en poder ayudar a otros, lo cual suelen hacer de una manera desinteresada.
          Pero por la otra cara de la moneda, esa sensibilidad les hace difícil el olvidar cuando son profundamente heridos emocionalmente, lo cual les puede entonces tornar rencorosos y hacerles difícil el perdonar; pero, cuando finalmente perdonan, lo hacen de todo corazón. Todo se reduce a que como se abren emocionalmente con gran facilidad, también pueden ser fácilmente lastimados.
          La felicidad de otros es la suya y tal como le gusta estar en paz con los demás, al melancólico también le agrada la paz y unidad entre otros a su alrededor, por lo que puede ser un buen mediador en medio de conflictos (claro está, siempre y cuando él mismo no esté involucrado en éste).
El melancólico evita los enfrentamientos; pero si se presentan desacuerdos y problemas dentro de un grupo del cual él forma parte, en la medida de lo posible, se convertirá en un pacificador.
          Procurará, de manera discreta y como buen diplomático, mantener la unidad y contentar a todos entre sí. Pero eso sí, sin comprometerse a sí mismo, y a la vez, querrá también él quedar bien con todos, todo lo cual no siempre le será posible.
En puestos de liderazgo, los melancólicos son muy comprensivos y gozan de la fácil aceptación por parte de sus subordinados. Pero puede faltarles algo del ímpetu, empuje, fortaleza de carácter y tenacidad que también requiere un buen líder.
          Generalmente evitan tener que hacer valer la autoridad que se les ha conferido, pues se sienten que se están imponiendo a la fuerza, aún cuando esto no sea así. No quieren incomodar a sus subordinados y aún menos, provocar que se molesten con él. Aún así, si tienen la suficiente madurez espiritual y su carácter ha sido moldeado por el Señor, pueden desempeñarse fructíferamente en posiciones de liderazgo.
          El melancólico tiende a ser fiel, abnegado y leal en todo sentido, tanto a Dios como a los suyos: a su familia y sus amigos, así como a sus principios. Odia la traición y ser traicionado. Es muy fiable y alguien en quien se puede confiar, ya que nunca pensará en abandonar a quien está contando con él.
Si bien, no son los más tenaces y perseverantes, sí son los soñadores por excelencia.
          Pero no siempre tienen esa constancia de acción que los lleve concretar sus sueños, hasta el final. Aunque no son sumamente persistentes, en lo referente a mantenerse en acción, si son fieles a sus principios y no son movidos fácilmente de sus convicciones, ya que éstas están muy arraigadas en su corazón, más que en su mente. Cuando un melancólico se identifica con una causa que considera justa, nada lo hará salir de su convicción. Pero esto no siempre significa necesariamente que perseverará trabajando en dicha causa hasta el fin y hasta alcanzar su meta. Puede que la abandone, en el plano de la acción, pero dentro de sí, sigue sosteniendo y defendiendo su causa y sus principios.
El melancólico es organizado y sobre todo, un perfeccionista, en todo sentido. Ello lo ayuda a auto-disciplinarse. Aunque sus emociones tienen un papel preponderante en su actuar, también es cierto que su carácter no es débil del todo.
          Cuando se propone algo realmente en serio, se esforzará sinceramente, si está convencido de que tal proyecto vale la pena. Pero claro está, lo difícil para él es decidirse en un principio; pues aunque no lo parezca, puede ser bastante analítico y meditará muy bien en los pros y los contras, antes de tomar una decisión. Aunque finalmente, sus decisiones se basarán más en su sentido común y su buena intuición y perspicacia, que en el puro y frío raciocinio lógico.
Aunque son poseedores de las mayores cualidades, muchas veces son inseguros de sí mismos, por lo que es muy importante para ellos ser y sentirse aceptados.
          Suelen ser modestos, ya sea porque son sencillos de corazón; o también, porque en ocasiones se subestiman a sí mismos. Por esa capacidad de soñar y de "ver un poco más allá" son realmente creativos. Por su típica sensibilidad y su parte afectiva, tienen generalmente un don especial para las artes: poesía, literatura, pintura, escultura, música y suelen destacarse ministerialmente como cantores, músicos y compositores para el Señor.
Como ministros de alabanza, los melancólicos son ideales para rendir adoración a Dios, pues su parte sensible no teme exteriorizar su amor y deleite en la presencia del Señor, ni ante Dios ni ante los demás.
NOTA: Este ha sido un análisis del temperamento MELANCÓLICO PURO. Las personas NO TIENEN un solo tipo de temperamento puro; sino, al menos, dos tipos de temperamento, en distinta proporción. Este temperamento ha sido explicado como puro, solo para una mejor comprensión de sus características.

4 Comentarios. ¿Dejas el tuyo? :

Anónimo dijo...

me identifico totalmente con este temperamento, al pies de la letra. Es muy agradable darse cuenta que a pesar de tener esos defectos hay grandes cualidades en mi , que ahora debo maximizar y hacer menguar las debilidades con el poder de DIOS.

gracias por el articulo

bendiciones a todos y les recomiendo que identifiquen su temperamento pues a mi me ayudo a entender el por que de muchas cosas de mi y que he podido comenzar a poner en las manos de DIOS para que el haga su obra , a paso lento voy pero seguro!!

Vicky dijo...

Hola, Anónimo.
Gracias a ti por tu amable comentario. Me alegra saber que este post te haya sido de ayuda.
Tienes mucha razón en lo que dices, en el sentido de que necesitamos ponernos en las manos de Dios para que él nos vaya perfeccionando y puliendo las asperezas de nuestros defectos, a fin de que diariamente, día con día, vayamos siendo un poquito mejor que el día anterior, y al final lo que prevalezca en nosotros sean las virtudes y todo lo positivo.
En Dios haremos proezas!
Bendiciones para ti.

Anónimo dijo...

Muy buenos posts en cuanto a los temperamentos. Gracias.

Anónimo dijo...

JODER!!!! YO QUERIA SER SER COLERICO ��

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