Hoy es - ¡Este es el día que hizo el Señor!

mayo 01, 2013

POR QUÉ ALABAR y ADORAR a DIOS?

¿Por qué razón debemos exaltar a Dios? 
Hay un millón de motivos para hacerlo, lo cual iremos viendo poco a poco. Pero en este artículo me enfocaré en algunas de las razones por las cuales nos corresponde y es nuestro deber rendirle exaltación a Dios.
     Para empezar, la alabanza y la adoración es algo que Dios demanda y espera de parte de cada uno de sus hijos, pues fuimos concebidos y creados para adorarle.
     Además, no solo Dios espera alabanza de sus hijos, sino también de toda persona. Rendirle adoración al Señor es el ideal para el hombre; aunque en realidad, el ser humano no lo cumpla a cabalidad.
     En la palabra de Dios se nos exhorta repetidas veces a rendirle honor a Dios por medio de nuestra alabanza y adoración. Pero en muchos otros pasajes no solo se nos exhorta a hacerlo, sino que se nos presenta también como un mandato, como una orden; como algo que tenemos que hacer. Así, la alabanza a Dios no es una opción; es un mandato divino. Veamos más al respecto.
     Pero, ¿por qué Dios demanda y espera de nosotros alabanza y adoración hacia él? Bueno, simplemente, porque le pertenecen. Por eso mismo: porque le corresponden, porque son de él.  Así de sencillo.
     Un padre terrenal merece el respeto de sus hijos por el solo hecho de ser su padre. Dios, por ser Quien es, merece toda gloria, honra, honor y loor. Y esto, porque sí; y punto. Esto no es cuestionable; es algo inherente a él, a su divinidad.
“…Para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
1 Pedro 4:11
     Aquí se nos menciona que a Dios pertenece la gloria; es decir, que es suya, de su sola propiedad. Es algo inherente a su persona y de nadie más. No es algo que le damos o concedemos a él; es algo que es de él y nadie se lo puede quitar.
”Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria ni mi alabanza…”
Isaías 42:8
     Además, no solo le pertenece la gloria al Señor, sino que únicamente él y nadie más que él es digno de recibirla. Por eso mismo: porque la merece, porque es digno de ella, es que el Señor está esperando, con todo derecho, lo que a él le corresponde.
“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado…”

Salmos 18:3
“Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado…”

Salmos 48:1
“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

Apocalipsis 4:11

     En el verso anterior se nos indica además por qué razón Dios es digno de recibir toda gloria: porque solo él creó todas las cosas y por él subsisten. Por eso es que nadie más es digno de todo el honor.
     Si hubiere alguna persona u otro ser que pudiese atribuirse a sí mismo esta potestad de haber “creado todas las cosas y que por sí mismo es que todo existe”, entonces éste también podría demandar que se le diese gloria y honra. Pero como no es así, entonces, ninguno tiene derecho a exigir tal gloria, ¿no le parece? Esa potestad es solo del Rey de reyes y Señor de señores; el único grande y magnífico:
“He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?”
Isaías 40:15-18
     También se nos dice en la palabra de Dios:
Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y el poder.  Dad a Jehová la honra debida a su nombre…”
Salmos 96:7,8
     Se nos manda aquí a que le demos a Dios la honra debida a su Nombre. Esto no nos indica solo el hecho de darle la gloria adecuada a su Nombre; sino más bien, darle la gloria que le debemos, la gloria  que le corresponde, la gloria que se merece su Nombre.
     En la versión “Dios Habla Hoy” este mismo versículo anterior dice: “Den al Señor la honra que merece”. Y en la “Reina Valera Contemporánea” se nos dice también en ese mismo pasaje: “¡Tributen al Señor la honra que merece su nombre!”
     Me llama la atención las palabras que parecen aquí en este pasaje del Salmo 96:7-8 : las palabras tributar y dar, las cuales nos indican una "acción de entregar a otro".
     Analizando más a fondo el término tributar, éste es definido en diccionarios como:Pagar o entregar en obligación cierta cantidad o cuota, ya sea el vasallo a su señor o el súbdito o ciudadano al Estado.”  Significa además: Dar muestras de gratitud y veneración.
     Desde tiempos inmemoriales los tributos han sido y son una manera en que el vasallo o el ciudadano retribuye a su señor o al Estado una parte de lo que recibe de éste. En nuestros tiempos actuales se les llama impuestos. Dentro del sistema social humano, el propósito o justificación del tributo es proporcionarle al Estado o gobernantes los recursos para actuar de manera tangible en beneficio de sus afiliados. Lamentablemente, no siempre quien recibe el tributo cumple a cabalidad con ese fin para el cual se le entregó. Pero, independientemente de lo anterior, los tributos son obligatorios, ineludibles e inapelables.
Si debemos pagar tributo al hombre, ¿cuánto más no debemos
tributarle a Dios el honor que le pertenece y se merece?
     Si aún de los tributos humanos no se puede escapar y quien hace evasión de los mismos está expuesto a una sanción e incluso, a la cárcel; cuánto más, el tributarle honor y gloria a Dios es algo que no se puede refutar ni eludir. Más que eso, es nuestro deber hacerlo, porque es algo que le debemos a Dios.
“Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y (dad) a Dios lo que es de Dios…”
Marcos 12:17
     En este versículo anterior el Señor Jesús hace una comparación entre la obligación humana de entregar al gobernante lo que se le adeuda, y la obligación o deber del hombre para con Dios, de entregarle lo que le debemos y que Dios se merece. También se nos dice en otro pasaje:
Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada…”
Romanos 13:7,8
     Y si esto nos lo dice el apóstol Pablo en lo referente a la relación con nuestro prójimo, ¡cuánto más es aplicable a nuestra relación con Dios!
     Ahora bien, aunque los estados terrenales necesiten de los tributos o impuestos para poder actuar en pro de su nación, nuestro Señor no necesita de nosotros para nada.
     Tengamos también en claro que aunque el Señor demanda y espera alabanza y adoración (porque, obviamente, le pertenecen y es merecedor de ellas), Dios no necesita ni en lo más mínimo de nuestra alabanza ni adoración. Él no es un ser incompleto que necesite de un elemento externo para sentirse completo. Tampoco es inseguro ni tiene problemas de autoestima, como para andar "pidiendo" que le adoremos, porque si no, "le hace falta". ¡No! Él sabe Quién es. No necesita recibir gloria de nadie para sentirse bien o seguro de sí mismo; ni tampoco, para ser más grande o poderoso. Absolutamente no.
Cuando adoramos a Dios nos alineamos con
el propósito divino que él concibió
para nosotros.
Dios quiere que le exaltemos porque al alabarle y adorarle, somos nosotros quienes recibimos bendición.

CUANDO LE RENDIMOS GLORIA Y HONOR AL SEÑOR, NOS ALINEAMOS CON EL PROPÓSITO DIVINO QUE ÉL CONCIBIÓ PARA NOSOTROS. 

Y entonces, eso desencadena toda una serie de beneficios y bendiciones de parte de Dios hacia nuestras vidas.

Por eso es que él insta a todos a honrarle: porque él sabe que es para nuestro propio bien.
     Pero para aquellos que se resisten a aceptar y reconocer a Dios como lo que es: el solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores (1 Timoteo 6:15,16 , Apocalipsis 17:14), de todas maneras tendrán que reconocerlo un día (a las buenas o a las malas), al final de los tiempos, porque la Biblia así lo dice:
"Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios."

Romanos 14:11

"Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo (a Cristo Jesús), y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre."
Filipenses 2:9-11
Todos tendrán un día que doblegarse ante Dios y reconocer que Jesús es el Señor.
El apóstol Juan también cuenta en el Apocalipsis:
"Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos."

Apocalipsis 5:13
     Quienes hoy le reconocemos como Dios y Señor y le rendimos gloria, lo hacemos con deleite aquí en esta tierra y lo seguiremos haciendo con deleite durante toda la eternidad en la vida eterna.
Adora a Dios con deleite, y recibirás gran bendición.
     Pero aquellos que se rehúsan a hacerlo aquí en esta vida terrenal, de todos modos tendrán que doblegarse un día ante el Rey Supremo para declarar con su propia lengua que él es el Señor. Pero entonces ya será muy tarde, pues será al fin de los tiempos para condenación. Hasta el diablo mismo y todos sus demonios tendrán que postrarse y reconocer que Jesús es el Señor, antes de ser lanzados para siempre al lago de fuego. Tal es la magnitud de la grandeza de Dios, a quien debemos dar gloria, honra y honor.
     Dios es el gran YO SOY (Éxodo 3:14); él está en su trono y todo lo que quiso ha hecho (Salmo 115:3); él es todopoderoso (Génesis 17:1) y omnipotente (Éxodo 6:3); siempre ha existido y existirá (Apocalipsis 1:8); su grandeza es inescrutable (Salmo 145:3) y no hay nadie semejante a él (Éxodo 15:11).
     Así que Dios nunca ha dependido ni dependerá jamás de nuestra alabanza y adoración como algo que él necesite, como algo que le hiciese falta para ser Quien es. Sin importar si usted decide o no alabarle y adorarle, él continuará reinando en su trono y permanecerá siendo Dios. Y gústele o no, él seguirá siendo siempre digno de toda alabanza y adoración. Si usted decide no honrarle, el problema es suyo, y quien se pierde las bendiciones es simplemente usted, no Dios.
“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
Hechos 17:24-25
     Usted y yo desapareceremos un día:
“Cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”
Santiago 4:14
     Pero solo Dios permanecerá eternamente:
“Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre…”
Salmo 45:6
“el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

1 Timoteo 6:16
     El tributar honor a Dios viene siendo una pequeña, ínfima y minúscula manera en que podemos (si fuera válido el término en este caso) “retribuirle” a Dios algo de lo mucho y lo tanto que él ha hecho, hace y hará por nosotros. Y utilizo la palabra “retribuir” solo como una figura comparativa, ya que nunca jamás nada de lo que hagamos podrá devolver, pagar o compensar (ni siquiera en lo más mínimo) ninguna de las cosas que Dios hace por nosotros. Más bien, creo que la expresión correcta sería que el tributar honor y gloria a Dios es una manera en la que podemos mostrarle nuestra devoción, amor y gratitud a él.
PIÉNSELO BIEN:
¡QUÉ FÁCIL NOS LO PONE EL SEÑOR, CUANDO,
SIN TENER CÓMO PAGARLE,
LO ÚNICO QUE ÉL ESPERA DE NOSOTROS
ES NUESTRA GRATITUD, ALABANZA Y ADORACIÓN
!
Sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos al Altísimo. El que sacrifica alabanza me honrará…”
Salmo 50:14,23
     Eso es lo único valedero que podemos darle, pues ninguna de nuestras obras le impresiona a él. Aún lo mejor o más bueno de nosotros es como nada, delante de Dios:
 “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia…”
Isaías 64:6
Los tributos humanos
son gravosos. Pero tributar
a Dios es deleitoso.
     Dios nos insta a rendirle loor, porque como mencionamos hace poco, ello redunda en nuestra propia bendición. Existen incontables razones por las cuales recibimos bendición a nuestras vidas cuando le alabamos y adoramos, así como también se rompen cadenas y penetramos en el mundo espiritual, obrándose maravillas. (Acerca de las bendiciones que la alabanza a Dios trae consigo, veremos más adelante, en el capítulo intitulado “Hay poder en la alabanza y adoración”).
     El tributar honor a Dios, aunque es nuestra obligación, no es algo gravoso (como lo es el caso de los tributos terrenales); sino, todo lo contrario: ha de brotar espontáneamente como fruto de un corazón agradecido con su Señor y podemos hallar sumo deleite en exaltarle.
     Cuando le alabamos y le adoramos estamos reconociendo su señorío sobre nuestras vidas y sobre todo el universo; aceptamos que él es inmensamente superior a nosotros y nos rendimos voluntariamente ante su incomparable deidad. En otras palabras, aceptamos y reconocemos que él es digno y merecedor de toda la gloria, y por eso se la damos; movidos también por nuestro amor y gratitud hacia él.
En resumidas cuentas, Dios demanda y espera de nosotros alabanza y adoración porque, por derecho propio, le pertenece y la merece;  pero no necesita de ella. Más bien, nosotros necesitamos de Dios, y el rendirle honor a él redunda en nuestro propio beneficio y bendición. Aquel que voluntariamente exalta a Dios está reconociendo su señorío sobre su vida, le ama y está agradecido con él.

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17 Comentarios. ¿Dejas el tuyo? :

Hertz dijo...

Excelente artículo. Necesitaba que Dios me aclarara un asunto importante y lo hizo a través de este escrito. Bendiciones. Que el Señor les siga usando.

Anónimo dijo...

excelente yo agregaria este preiosos fragmento de salmo
Salmos 150:6 Todo lo que respira alabe al SEÑOR. ¡Aleluya!

Unknown dijo...

Muy claro todo lo expuesto. El Señor lo ha usado a traves de este articulo. Gracias. Muchas bendiciones.

Marcelino Nava dijo...

Gracias por su trabajo en recopilar los versículos excente información


Marcelino Nava dijo...

Dios los bendiga por su información

Anónimo dijo...

Quiero preguntar con mucho respeto y disculpen mi ignorancia, ¿ porque si Dios es el padre de la humildad necesita tanta adoración.

María Eugenia Cortés Villegas. dijo...

Es cierto Dios no necesita de nada ni de nadie, adoración ni alabanza.
A él lo adoramos lo bendecimos y le damos Gloria, simplemente porque se lo MERECE. ¿ Quién cómo Dios ? NADIE.
Dios es tan generoso que recoge tu adoración, alabanza y gloria y te la devuelve convertida en más bendiciones sobrenaturales para ti y los tuyos.

Anónimo dijo...

Dios merece toda la Gloria, El Honor, La Gloria y la Honra, se la merece porque es Digno, porque es nuestro Padre, porque él creó todas las cosas, porque nos creó a su imágen y semejanza, porque como él no hay nadie ni lo habrá, porque en una cruz de madero fue clavado, golpeado, humillado, abofeteado, allí dejó su vida en sacrificio, por nuestras rebeliones y nuestros pecados, por su sacrificio fuimos perdonados. Por eso y mucho más a él día a día le debemos adorar, porque sólo él es Digno de toda Alabanza y Adoración. Es el Rey de Reyes, Señor de Señores, el Alfa y la Omega, el principio y fin y ha de venir como el Rey de la Tribu de Judá a buscar su pueblo, el pueblo que ha sido obediente, el pueblo que le ha sido fiel, el pueblo que le sirve, el pueblo que se humilla ante él, el pueblo humilde, el pueblo que lo adora de corazón. El es Digno, es Digno, de toda Adoración, Loor, porque él es FIEL, y su Misericordia es Eterna. Alaba alma día al Señor, exaltado sea tu Nombre, Poderoso Dios! Amén!

HUGO dijo...

Dios nos creo libres, para que decidamos como adultos alabarlo y honrarlo, no es deber o necesidad de hacerlo. entonces eso contesta la pregunta porque creer en el? no solo basta que sepamos su existencia. Lo que dios quiere es que lo elijamos como nuestro salvador que nos dio una segunda oportunidad con su hijo.

juan david gamez melendres dijo...

Bueno devo dar gracias a Dios x darle sabiduria ala persona q escribio esto m ayudó a entender mas acerca d la adoracion y albanza

juan david gamez melendres dijo...

Bueno devo dar gracias a Dios x darle sabiduria ala persona q escribio esto m ayudó a entender mas acerca d la adoracion y albanza

Anónimo dijo...

gracias por su onformacion me ayudo a complementar lo que sentia en el corazon y me aclaro el sentido de adorarlo como lo que es el rey

Samuel San Juan dijo...

Compadre solo queria compartirte algo, Dios no necesita de nuestra adoracion para sentirse mas o menos Dios , pero si necesita de nuestra adoracion producto a la sed que vive en el , al vacio y el espacio que solo los hijos de Dios pueden llenar , cuando Jesus estuve en la cruz , y dijo tengo sed , el no hablaba de un sed fisica , el habla de una sed espiritual , de una necesidad , de un vacio que solo los hijos de Dios pueden completar ... Pero muchas veces nuestra respuestabes darle a Dios lonque eno no necesita , lo que el no espera ... Le entragamos una adoracion hecha de vinagre , osea peticiones egoistas , en vano , orgullosas ... Pero recuerdad Dios sintiene una necesidad , pero no una necesidad de su persona , sino de su espiritu ! ����

Jaime dijo...

Dios no tiene ninguna necesidad de adoracion, mucho menos tiene un vacio, no expongamos lo que podamos creer o entender, expongamos lo que dice la biblia En Hechos 17:16-34, se relata la visita del apóstol Pablo a Atenas. Allí, Pablo deja claro la diferencia entre los ídolos y el Dios verdadero con las siguientes palabras: “El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas” (24,25). Por lo tanto, la repuesta a la pregunta planteada es otra vez negativa –Dios no necesita adoración de nuestra parte., Dios es Omnipotente y omniciente y por lo tanto todo lo puede y en todo lugar esta, es espíritu por lo tanto no puede haber vacio en el.
Tampoco se puede decir que fuimos creados para adorar, en el sentido de que sea una función. Esto sugiere que Dios es una persona incompleta que necesita un elemento externo (adoración) para sentirse completo. Dios no necesita adoración. A Dios le debemos la alabanza y adoración porque son de él y se la merece por ser el creador de todo.
"Pero, ¿por qué Dios demanda y espera de nosotros alabanza y adoración hacia él? Bueno, simplemente, porque le pertenecen. Por eso mismo: porque le corresponden, porque son de él. Así de sencillo.
Un padre terrenal merece el respeto de sus hijos por el solo hecho de ser su padre. Dios, por ser Quien es, merece toda gloria, honra, honor y loor. Y esto, porque sí; y punto. Esto no es cuestionable; es algo inherente a él, a su divinidad."

Unknown dijo...

Por que el es el unico padre al que todos Alabamos y creador de todo pero Como dice en la biblia adoraras a tu unico Dios tu padre que esta en los cielo

Anónimo dijo...

Es que él no necesita q le alabes...!!!
Eres tú quien necesita alabarle. .para bendición tuya....!!!
En agradecimiento a él. ..!!!
Así sea!!!

Anónimo dijo...

Es un lindo sitio; necesita leer esto. "Porque sólo yo soy Dios y no hay otro fuera de mí". Él es digno de ser alabado, en gran manera exaltado. Es digno de suprema alabanza. A Él sean todo el honor, la gloria, el imperio y la majestad. Por que no hay otro como Él.

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